Tres asentamientos
dos relocalizaciones
Esta comunidad forjó su actual progreso sobre la base del sacrificio
y la lucha. Sus antepasados hablan de momentos muy duros, como el de
haber tenido que asistir al derrumbe del viejo pueblo, hoy sepultado
bajo las aguas del lago.
Esa vida agitada y muchas veces trágica, resulta muy entretenida
para los visitantes, que en el Museo de los Asentamientos tienen la posibilidad
de recrear momentos cruciales de la historia federaense.
1777 – Don Juan de San Martín
(padre del libertador) funda la estancia Mandisoví como
una posta del sistema de transporte de mercadería
entre los pueblos misioneros y Buenos Aires.

Ombú histórico Mandisoví (1777), primer asentamiento,
ubicado a 12 kilómetros de la planta urbana.
Por tierra el camino se extendía
hasta San Antonio de Salto Chico, hoy Concordia,
desde donde se continuaba con el recorrido por
agua, de manera que se sorteaban los intransitables
saltos que afloraban poco antes de llegar a ese
tramo del río, donde luego se levantaría
el Complejo Hidroeléctrico de Salto Grande.
Por esos caminos transitaban viajeros, correos (chasques) y tropas
de carretas que conducían yerba, algodón hilado y tejido,
tabaco y cueros. Para sacar las producciones el sistema más
barato y rápido era el transporte fluvial, pero la zona estaba
muy despoblada para esa época y había que asistir al
transporte a través de las postas. Desde el cabildo de Yapeyú se
levantaron cuatro: La Merced (hoy ciudad de Monte Caseros en Corrientes),
San Gregorio (en el rincón de los ríos Uruguay y Mocoretá),
Mandisoví (entre los arroyos Mandisoví chico y grande)
y Jesús del Yeruá (cercano a lo que hoy es la ciudad
de Concordia).
1810 – Según Decreto
Belgraniano del 16 del noviembre de ese año
y a pedido de los mandisoveños, se les adjudica
la propiedad de los terrenos que ocupaban, se determinan
los límites de su jurisdicción y
se les asigna el ejido: “que servirá para
pastos comunes y usos públicos”. La
estancia para entonces se había transformado
en una progresista y destacada comarca en la que
se contaban 26.000 cabezas de ganado y residían
destacados comerciantes y hacendados con un total
de “650 almas de toda edad y sexo”.
Según el desaparecido historiador
de la zona, Edgar Phoenitz se contaban para ese
año 137 cabezas de familia, entre españoles,
naturales de la zona y guaraníes, por lo
que se afirma que Mandisoví era un pueblo étnicamente
mixto.
El coronel Belgrano en su campamento
de Curuzú Cuatiá redacta el documento
solicitado por Cálcena y Echeverría
(distinguido hacendado de la zona) en donde además
determina que a cada nuevo poblador se le asignaría
un solar “pagando $ 4.- para fondo de una
Escuela” y con esto los mandisoveños
obtuvieron la tranquilidad que luego los acontecimiento
se encargaría de alterar al punto que debieron
emprender el éxodo.
1847 – El 20 de Marzo de 1847
el comandante interino del pueblo y departamento
de Mandisoví, Coronel Manuel Antonio Urdinarrain,
Jefe de la División de Vanguardia y de la
Frontera, residente en Concordia y bajo el mando
del gobernador Justo José de Urquiza decía
a su superior lo siguiente “...antes de ayer
regresé después de haber dejado delineado
y amojonado el nuevo Pueblo de Mandisoví,
sin haber sido posible fundarlo sobre el arroyo
del Vizcocho, ni en el de La Virgen, porque el
primero está hoy completamente seco y el
segundo presenta la dificultad de tener más
de media legua de bañado, lo he fundado
sobre la barranca del río Uruguay, en un
lugar pintoresco, con puerto que dista de la plaza
dos y media cuadras, y de la primera línea
de casas al Uruguay, poco más de media cuadra”. “Se
va a dar principio a la formación del plano
y concluido tendré el gusto de pasárselo
para su conocimiento, pero se precisa saber el
nombre con que la nueva población va a ser
designada para ponerlo en él, y lo he dejado
a la elección de Ud. para que se sirva hacerlo....
he dado ya orden para que se trasladen todas las
familias del antiguo al nuevo pueblo”.

Iglesia de la vieja ciudad
de Federación (1847), segundo emplazamiento
tapado por las aguas del lago Salto Grande.
Este texto permite establecer la
fecha en que se quedó todo listo para el
traslado de lo que luego sería “Pueblo
de la Federación” según sugirió el
gobernador Urquiza, tras haber autorizado su relocalización
hacia las orillas del Uruguay.
Las guerras fratricidas habían
envuelto al pueblo de Mandisoví, varias
veces copado, saqueado y abandonado por sus habitantes.
Cambia de lugar y de nombre. En ese segundo asentamiento,
como en el primero cuando se transformó en
un lugar de comercio, tendría su época
de esplendor y bonanza con la producción
maderera, hasta que el puñal de Salto Grande
sentenció su destino.
1979 – El 25 de Marzo de ese
año con la presencia del Presidente “De
facto”, Tte. General Jorge Rafael Videla,
se inaugura la Nueva Ciudad de Federación.
Flamante y moderno, el tercer asentamiento
recibió a sus moradores que debieron padecer
una primera etapa de desolación ya que los
edificios públicos no se habían construido,
las calles y veredas no estaban terminadas, no
existía la vegetación, tampoco la
iluminación y el paisaje era un puñado
de casas convertido literalmente en un “obrador”.

Nueva ciudad de Federación
(1979) en los primeros años de vida.
Años antes hubo una larga
lista de contingencias e incertidumbres porque
si bien la obra de la represa de Salto Grande estaba
en marcha, no se había decidido la construcción
de la ciudad.
Los antecedentes se remontan al
año 1946, cuando el Presidente Perón
firma el tratado binacional con la República
Oriental del Uruguay para el aprovechamiento de
los rápidos del Río Uruguay en la
zona de Salto Grande.
El objetivo era la producción
de energía y estaba decidido que Federación
daría su vida en pos del progreso, sobre
todo cuando en 1974 comienza la construcción
del Complejo Hidroeléctrico.
Recién para 1977 y luego de muchas dudas, se inicia la construcción
de la nueva ciudad. En dos años los federaenses habían
asistido a la demolición de su querencia para instalarse en
un nuevo lugar.